Ys
»
Forums »
Reviews
Reseña en español/Review in Spanish
**This review can also be read at Nosolorol e-zine
www.nosolorol.com/revista**
Esta reseña también puede leerse en el e-zine Nosolorol
www.nosolorol.com/revistaCon el sencillo título de Ys se estrenó en el mundo de la edición de juegos de tablero la casa Ystari games, que posteriormente realizó el exitosísimo Caylus (juego muy premiado y que fue posiblemente el mayor éxito del año 2005). Quien conozca algún juego de Ystari puede hacerse una idea de lo que va a encontrar visualmente, pero estamos ante el que quizá sea el juego más desconocido de esta casa. Así que vamos a ver como sobrevivimos a esta ciudad donde abundan los puertos, las joyas, y el faroleo…
Ys desde fueraLa caja de Ys puede resultar algo sosa, con una ilustración muy poco evocadora del juego en sí. Algo que también ocurre en Caylus, que tenéis en español y quizá muchos conozcáis. A cambio, podemos decir que viene en un tamaño bastante acertado, ya que en su interior encontramos bastantes piezas. Sobra algo de espacio, por supuesto, pero no es un caso de los más horrorosos.
Y en este caso, si la belleza no está en el exterior, en el interior tampoco es que sea muy llamativo, ni para bien, ni para mal. Personalmente creo que simplemente, es un juego que no queda mal, pero tampoco es de los más bonitos. Tenemos un tablero, con una ciudad, Ys, totalmente redonda, y dividida en cuatro distritos, cada uno de ellos con tres barrios. Los cuatro distritos son básicamente idénticos, cambiando ligeramente las tonalidades de color. En cada distrito tenemos la zona noble, el barrio más interior, la zona comercial, el barrio central, y el puerto, que es el distrito externo. Todo muy redondo, muy geométricamente perfecto… muy poco parecido a una ciudad de verdad. Dibujado sobre el tablero hay una zona donde se luchará por la cotización de las gemas, que es de lo que va la historia. De conseguir gemas, cuantas más mejor, y cuanto más caras, mejor también. Una pista donde seguiremos la cotización de las gemas en todo momento, y una zona para jugar la variante del favor del rey, (un sencillo recuadro).
También tenemos un buen montón de cubitos de colores para representar las gemas, unos marcadores para los puntos, y un montón de cilindros de madera de los cuatro colores de los jugadores. Aquí tenemos un punto importante. Por la mecánica del juego, estos cilindros deben ser, en principio, idénticos, de modo que no puedas distinguir unos de otros. A mi me llegaron alguno claramente distinguibles (estaban cortados al bies, y quedaban como las torres Kio). Si os ocurre esto, contactad inmediatamente con la tienda o con la gente de Ystari, porque no se puede jugar, y ellos son muy apañados y te los mandan. De hecho, a mi me los mandaron dos veces. Avisaditos quedáis. También tenemos unas pegatinas que hay que pegar pacientemente en los cilindros, y un buen tacote de cartas con diferentes funciones. Todo ello metido un poco al pelote dentro de la caja, porque no hay ningún tipo de separador ni nada de eso. Total, para lo que suelen servir…
Joyeros medio farolerosLa idea, como hemos dicho, es conseguir joyas, y luchar porque las que vamos consiguiendo sean las más caras. Hay seis tipos de joyas, en seis colores. Las normales, rojas, azules, amarillas y verdes, tendrán un valor final según como meneemos nosotros el tema de la cotización. Las negras son mágicas, y según cuantas tengamos al final, nos darán más o menos puntos, ni cotización ni leches. Y las blancas son comodines, que cambiaremos inmediatamente por otra de otro color (no negra).
¿Cómo conseguimos las joyas? Pues Ys es un juego de mayorías, pero con un mecanismo de colocación semioculta. Es decir, teniendo la mayoría en cada barrio de la ciudad, y en cada distrito de cada barrio, conseguiremos cosas (joyas, joyas negras, puntos, o cartas de acción). Para calcular las mayorías, iremos colocando los cilindritos con su pegatina, en la que aparece un número que indica el poder de ese trabajador. Y la gracia está en que colocaremos en cada turno dos trabajadores, uno boca arriba… y el otro boca abajo, con lo que nadie sabe a ciencia cierta cuanta es nuestra influencia. Durante cuatro rondas, colocaremos dos trabajadores en cualquiera de los barrios de los cuatro distritos, o en la zona donde se “discute” la cotización de las joyas, de modo que podamos decidir alzar o depreciar el valor de una determinada gema (lógicamente, intentaremos que aquellas de las que tengamos más cantidad, sean las más caras).
Quien consiga la mayoría en cada distrito, consigue dos joyas recién llegadas al puerto (se colocan en función de una carta sacada aleatoriamente del mazo), y el segundo y tercero ganan una joya cada uno. Quien más influencia tenga en la zona real del distrito, consigue una carta de acción, que suelen permitir realizar cosas bastante molonas, como mirar los trabajadores de otros, recolocar trabajadores, ganar siempre los desempates… Quien consiga ser el más influyente en la zona comercial gana directamente tres puntos, y quien sea el más influyente en el puerto, gana una joya negra. Se resuelven los cuatro distritos, y pasamos a la “lonja”. Aquí los jugadores luchan, igualmente por mayorías, por mover la cotización de las joyas, y a la vez, por conseguir más joyas que hay en juego. Tras resolver esta zona, algunas joyas habrán subido su valor, otras estarán igual, y otras valdrán menos que antes. En el juego, el valor de las joyas realmente no indica nada, siendo lo único importante su relación con las otras joyas (es decir, da igual que la roja valga 2 o 7 más que la azul, lo importante es sencillamente el orden de valores). Como veis, muchas cosas en juego para tan pocos trabajadores… Obviamente, se trata de centrarse en algunos aspectos, y de intentar farolear al máximo con los trabajadores boca abajo, para intentar llevarnos cosas a base de gastar pocos recursos. Decir que el valor de los trabajadores va del 0 al 4, y que antes de empezar a poner en la ciudad, hay que decidir el orden de actuación. Esto se hace usando a dos trabajadores que no se podrán colocar posteriormente en la ciudad. Es decir, si queremos ser los que primero decidamos nuestro turno de actuación (en principio, ir el último da cierta ventaja), posiblemente seremos los que menos fuerza tengamos en la ciudad. Así que hay que pensárselo. Tras la colocación de los trabajadores, nos sobrará uno, que junto a los dos que sacamos inicialmente, nos servirá para resolver desempates.
La variante es muy sencilla, y añade un toque bastante gustoso. Al principio del juego, hay tres trabajadores por jugador de valor 2 que ni se reparten, quedan en la caja. Tras cada turno, cada jugador tomará uno de los tres trabajadores que tiene para deshacer desempates, y lo pondrá, boca abajo, en la zona del favor del rey. A cambio, tomará uno de los trabajadores de valor 2. Al final de la partida, cada jugador ganará puntos en función de cuanto haya hecho la pelota al rey. Podemos hacerle mucho la pelota, pero entonces nos quitaremos puntos de influencia (por ejemplo, cambiaremos peones de valor 4 por los de valor 2), o podemos enviar peones poco valiosos y tener en las manos algo más sustancioso (enviamos peones de valor 0 o 1 a cambio de los de valor 2). Nuevos detalles a tener en cuenta.
ImpresionesYs quizá sea un juego un tanto “extremo” en la impresión que puede dejar en la gente. Su mecánica fundamental de colocación para generar mayorías es muy normal, pero al añadirle el toque de ser semioculta, la cosa cambia notablemente. Es evidente que se pierde bastante control de la situación, y aparece una cierta dosis de caos que puede gustar, o desagradar mucho. Añadimos a esto que los jugadores pueden trastocar mucho las cosas con sus cartas de acción, y el extremismo empieza a aparecer. Posiblemente Ys sea un juego que ames u odies. Porque además, el juego, sin ser un mastodonte de varias horas, sí que se alarga fácilmente de la hora, y esto, en un juego donde estás continuamente vigilando los cilindritos de colores de los demás, resulta un poco agotador. El juego consta de cuatro rondas como las que hemos explicado antes, y en cada una de ellas el baile de cotizaciones puede cambiar tus ideas de futuro. Vaya, que no es para echar el ratillos cuando no tienes ganas de nada.
Sin embargo, si te acoplas un poco al “caos”, también es posible darse cuenta de que sólo hay “medio caos”. A ver, es cierto, la mitad de los cilindros están boca abajo (pero ojo, los tuyos también, así que los demás están igual de jodidos), pero la otra mitad, están boca arriba. Aprovecha el conocimiento que tienes, y juega con tus faroles. Los demás van a hacer lo mismo, y resulta divertido ver como alguien pone un solo trabajador, de forma muy amenazante, boca abajo. Puede ser un cuatro, sí, que destroce tu tres… pero igual es un cero, y no arriesgarse a ganarle con un uno…
En cualquier caso, yo diría que se trata de un juego bastante original, aunque hay algunos otros que utilizan esta mecánica, es para 2-4 jugadores (con algunos cambios en las reglas, de hecho con dos se utiliza un jugador neutral), se juega en unos 90 minutos bastante tensos, y es bonito. Posiblemente no sea el más adecuado para quien guste de planificaciones totales o quien quiera tener todo bajo control. Tampoco se o recomendaría a nadie como juego de iniciación, y de hecho en la caja pone a partir de 12 años. Pero si ya has conocido algunos juegos, este te puede aportar algo distinto. Comentar que la primera edición venía, en lugar de con cubitos de madera para representar las joyas, con unas losetitas de plástico bastante molonas, que de hecho se ven en la foto de la caja, aunque no las traiga. Al parecer, era demasiado caro.