Louis XIV
»
Forums »
Reviews
Reseña en español.
Nunca he hecho una reseña para BGG, pero las últimas partidas que he jugado al Louis XIV me han convencido de que este juego se merece una revisión en nuestro idioma. He procurado dar una visión general y no entrar en muchos detalles para que sea un texto liviano (y aun así me parece que me he pasado). Espero que os guste.
IntroducciónEl Louis XIV es un juego basado en las intrigas de la corte del Rey Sol en el que tenemos que influir sobre cortesanos para conseguir su favor y poder cumplir misiones. El juego es para 2-4 jugadores y las partidas duran de 45 a 90 minutos.
Los componentes del juegoEl juego se compone principalmente de 12 mini-tableros de cartón, varios tipos de cartas, fichas de cartón de diversas formas y fichas de madera.
Lo primero que llama la atención sobre este juego es la extraordinaria calidad y belleza de sus componentes. Desde los cuadros que componen el tablero hasta las monedas de cartón todo está cuidado al detalle. Los retratos de los cortesanos son especialmente bonitos y consiguen que te metas un poco en el tema pues, al fin y al cabo, son las personas a las que tratas de influir. Te será fácil reconocer cual de ellas es la amante del rey, quién el ministro de finanzas o quién es el príncipe. Aunque eso no importe ayuda a dotar al juego de personalidad propia. Las fichas con las que se influye son de madera, lo que siempre es de agradecer. El resto de los componentes son de cartón grueso. Las cartas podrían ser mejores (siempre echaré de menos el acabado Heraclio Fournier en los juegos de mesa) pero cumplen. Quizá lo que peor esté del juego es el manual, muy bonito sí, pero un tanto caótico. En esta web hay resúmenes de las reglas mucho más útiles y con la cuarta parte de páginas.
La mecánica del juegoUn buen juego tiene que tener una mecánica sencilla pero efectiva y en esto el Louis XIV es uno de los mejores. El objetivo del juego es sumar puntos de victoria. Los puntos de victoria se obtienen cumpliendo misiones (5 puntos por misión cumplida) o acumulando escudos (1 punto por escudo). Las misiones, que vienen representadas por cartas de misión de tres dificultades diferentes, se cumplen gracias a los favores (un anillo, un pergamino, un yelmo y un cetro) que otorgan los personajes centrales de la corte. En cada tablero de personaje aparece la condición que hay que cumplir para conseguir su favor. Esta condición puede ser dinero, máximo o número de fichas (explico esto después). Los escudos se obtienen gracias a personajes secundarios o mediante intercambios de favores por escudos. Cada carta de misión cumplida otorga ciertas ventajas a su poseedor, mejores cuanto más difícil fue la misión.
El juego es a cuatro rondas y cada ronda tiene cuatro fases: suministro, influencia, contabilización y misiones. Durante la fase de suministro, el jugador obtiene dinero, las cartas de influencia y ejecuta las misiones específicas de esta fase. La fase de influencia es la clave del juego. La influencia se ejerce colocando las fichas de madera en los diferentes personajes en función de las cartas de influencia, que se reparten al principio de cada ronda (el juego es a cuatro rondas). Cada carta de influencia corresponde a un personaje distinto, lo que limita la influencia que se puede ejercer en cada ronda. Afortunadamente, la influencia puede repartirse entre el personaje que aparece en la carta y los personajes adyacentes, lo que permite mitigar una mala mano. La influencia no es infinita, pues está determinada por el número de fichas en nuestro poder, las fichas se pueden conseguir usando descartando una cartas de influencia.
Tras la fase de influencia, se determina qué jugador obtiene el favor de cada personaje. Esto se hace mirando quién cumple la condición del tablero correspondiente. Así de sencillo. En los tableros de dinero el favor lo recibe gratis el jugador que más influencia acumule, mientras el resto han de pagar por él. En los tableros de máximo sólo el jugador con más influencia recibe el favor, y en los tableros de nº de fichas todos los jugadores que alcancen un determinado número reciben el favor. Una vez determinado quién gana cada tablero se le da la vuelta (Sí, cada tablero tiene dos caras) y las condiciones para la ronda siguiente cambian. Una vez repartidos los favores, se cumplen las misiones y se empieza otra ronda. En esta fase se juegan también las cartas de intriga, un tipo especial de favor que concede uno de los personajes y que permite añadir fichas de influencia cuando "todo el pescado está vendido".
La táctica.El Louis XIV tiene muy poca estrategia, en el sentido de que las rondas son bastante independientes entre sí, pero mucha táctica. La gestión de la mano de cartas de influencia para conseguir los favores que marcan las cartas de misión plantea muchas alternativas, algunas acabarán en éxito y otras terminarán en confrontaciones con otros jugadores. Por otro lado, el uso acertado de las cartas de intriga puede provocar giros inesperados durante una fase en la que casi nunca pasa nada. El enfrentamiento sutil pero encarnizado con otros jugadores refleja muy bien el ambiente cortesano del juego, pues aquí no se trata de aniquilar a tus rivales, sino de mover los hilos para conseguir más favores que ellos. En este sentido, es un juego que mantiene un nivel de tensión constante, porque muchas veces un personaje de la corte será pretendido por todos los jugadores a la vez. Esto también puede dar lugar a faroles o maniobras disuasorias, lo que hará las delicias de aquellos jugadores aficionados a las tácticas "sociales".
Conclusiones.Sólo por la belleza de sus componentes, el Louis XIV se merece un puesto en cualquier ludoteca que se precie, pero ahí no queda la cosa. La mecánica de juego es bastante original y tiene bastante sentido una vez que se han jugado un par de partidas, quizá lo más difícil sea explicársela a alguien que nunca haya jugado. Otro punto a favor de este juego es que al ser las rondas independientes, la tenión se matiene durante toda la partida pues nadie puede tomar la delantera con claridad. Además es uno de los pocos juegos que se puede jugar con dos, tres o cuatro personas sin que se resienta. Muchas veces un juego es maravilloso pero necesita cinco o seis jugadores para que luzca, el Louis XIV es tan adecuado para 2 como para 4 (aunque naturalmente con cuatro va mejor). Si a todo esto le sumamos que cada partida (entre jugadores experimentados) no dura más de una hora tenemos una obra maestra que seguro que te conquistará.